El 21 de octubre, INCIPE organizó, con el patrocinio del Ministerio de Defensa, la conferencia “La seguridad energética en el siglo XXI: retos y oportunidades”. La conferencia, estructurada en dos mesas redondas, analizó los desafíos geopolíticos y su impacto en el suministro energético, así como el papel de la seguridad energética como eje de la resiliencia nacional. Fue inaugurada por D. Ricardo Díez-Hochleitner, embajador de España y secretario general de INCIPE, y por el TG Fernando López del Pozo, director general de Política de Defensa (DIGENPOL).
La conferencia inaugural fue impartida por el ministro Claudio Aranzadi, quien subrayó que la energía constituye hoy uno de los vectores centrales de la seguridad internacional. Tras recordar el impacto del reciente ciclo de inestabilidad global, conflictos en Europa y Oriente Medio, debilitamiento del multilateralismo y tensiones tecnológicas, destacó cómo la transición energética y la lucha contra el cambio climático añaden nuevas presiones sobre los sistemas productivos y sobre la política exterior de los Estados.
Aranzadi analizó la evolución de la demanda energética mundial, el peso creciente de China como actor determinante y la persistencia de la dependencia de los combustibles fósiles. Alertó de la dificultad de garantizar un suministro seguro, accesible y compatible con los objetivos climáticos, y subrayó la necesidad de que Europa refuerce su autonomía estratégica en materia energética. Finalmente, destacó la relevancia de las tecnologías limpias, el papel de la energía nuclear y el impacto que los costes energéticos tienen sobre la competitividad y la industria europea.
Primera mesa redonda: desafíos geopolíticos y su impacto en el suministro energético
Moderada por Vicente Garrido, director general de INCIPE, la primera mesa reunió a Antonio Merino, director de estudios de REPSOL, al Col. Ignacio Fuente Cobo y a Joaquín Pérez de Ayala,director de transición energética de Técnicas Reunidas. Los ponentes analizaron las implicaciones geopolíticas del acceso a los recursos energéticos, destacando su importancia como causa histórica de conflictos y como palanca de poder internacional.
Los participantes subrayaron la elevada vulnerabilidad de las cadenas de suministro, particularmente en zonas críticas como Oriente Medio, el Cuerno de África o el Golfo de Guinea. También examinaron la transformación de la matriz energética china, la expansión de sus infraestructuras, su dependencia todavía significativa del carbón y su liderazgo creciente en energías renovables y tecnologías limpias. La mesa abordó igualmente la posición de Europa ante este nuevo escenario: la necesidad de diversificar proveedores, la creciente dependencia del gas natural licuado y las dificultades derivadas de los elevados precios de la energía, los complejos marcos regulatorios y los largos procesos de autorización de infraestructuras.
En conjunto, los expertos coincidieron en que la competencia por los recursos energéticos seguirá condicionando la geopolítica global en las próximas décadas, con una especial relevancia para Europa.
Segunda mesa redonda: la seguridad energética como eje de la resiliencia nacional
Moderada por el CN Eduardo Matres, jefe del área de análisis geopolítico de la DICOES, la segunda mesa contó con las intervenciones de Sonia Velázquez, directora del gabinete de la Secretaría General para el Reto Demográfico (MITECO), del Col. Pablo Ahedo y de Fernando Maravall, exdirector general de CEPSA y exsecretario general del Ministerio de Industria y Energía.
La mesa comenzó poniendo el acento en la necesidad de comprender la seguridad energética como parte esencial de la resiliencia de un país. Se subrayó que las sociedades modernas no solo deben ser conscientes de las amenazas, sino también asumir que la defensa de su modelo de vida puede implicar sacrificios. Se explicó el concepto de “defensa total”, aplicado en países nórdicos y bálticos, que implica la implicación coordinada de autoridades, empresas y ciudadanía para garantizar la continuidad del funcionamiento del Estado en situaciones de crisis.
Asimismo, se trató la energía como elemento crítico de esa resiliencia: los ataques a infraestructuras energéticas en conflictos recientes, como el caso de Ucrania, ilustran la fragilidad de las sociedades ante la interrupción del suministro. Se destacó la importancia de reforzar infraestructuras críticas, anticipar vulnerabilidades y fomentar la conciencia social sobre el uso responsable de los recursos energéticos.
Los ponentes abordaron además los desafíos que plantean la descarbonización, la competencia internacional por las tecnologías estratégicas, el desarrollo del hidrógeno, la captura de carbono y la modernización de las redes energéticas. La mesa coincidió en que Europa debe avanzar hacia una estrategia energética estable, realista y de largo plazo, que combine transición ecológica, competitividad industrial y seguridad nacional.
El debate posterior permitió profundizar en cuestiones como las tecnologías energéticas emergentes, el impacto de la inteligencia artificial en el consumo energético, la viabilidad de nuevas fuentes como los reactores de torio, el papel futuro del carbón en contextos de seguridad, así como las implicaciones geopolíticas de la guerra en Ucrania para la arquitectura energética europea. También se intercambiaron reflexiones sobre la capacidad de China para liderar las tecnologías limpias, la necesidad de simplificar la regulación europea y el impacto de los costes energéticos en la desindustrialización del continente.
Clausura de la conferencia
La jornada concluyó con unas palabras del director general de INCIPE, Vicente Garrido, quien subrayó la importancia de abordar la energía como un elemento estructural de la seguridad internacional y destacó la necesidad de mantener espacios de diálogo y análisis rigurosos para comprender los desafíos globales actuales.
Lucía Mantecón

















