El pasado 7 de septiembre, INCIPE celebró una sesión virtual titulada “Tendencias en la seguridad global”. La ponencia estuvo a cargo de Fidel Sendagorta, diplomático y escritor español y embajador de España en Japón entre 2022 y 2025. La sesión fue presentada por Ricardo Díez-Hochleitner, secretario general de INCIPE, y moderada por Vicente Garrido, director general de la Fundación, quien condujo la ronda de preguntas tras la intervención.

La actividad se desarrolló en español y congregó a una audiencia interesada en comprender las actuales tendencias en materia de seguridad global, especialmente en Oriente Medio, Europa y Asia Pacífico. Para ello, se ha contado con la participación de Fidel Sendagorta, que detallado los cambios que se han producido durante los últimos meses, cómo estos han afectado a la estabilidad internacional y hasta qué punto han estado influenciados por factores como la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en su segundo mandato.  

Fidel Sendagorta cuenta con una reconocida trayectoria internacional como miembro del cuerpo diplomático español. Licenciado en Derecho, ingresó en la carrera diplomática en 1984 y, desde entonces, ha ocupado distintos cargos dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, entre los que destacan: embajador de España en Japón (2022-2025), director general de Política Exterior y de Seguridad (2020-2021), director general para América del Norte, Asia y Pacífico (2015-2020) o embajador de España en Egipto (2010-2014), entre otros destinos. También es autor de varios libros, como Jardines del Tiempo, Europa entre dos luces o Estrategias de poder.

Durante su intervención, Sendagorta realizó un detallado repaso sobre los principales conflictos que amenazan la seguridad de Oriente Medio, Europa y Asia Pacífico. Empezando por Oriente Medio, destacó la inestabilidad crónica de la región, acentuada tras el atentado de Hamás en octubre de 2023, las represalias israelíes contra Gaza, los ataques a Hezbollah en Líbano y, finalmente, el ataque israelí, con apoyo estadounidense, en junio de 2025 a la República Islámica de Irán para frenar el desarrollo del programa nuclear iraní. La respuesta israelí es percibida por otras potencias regionales como Arabia Saudí como un refuerzo a su propia seguridad, mientras que sirve a Irán “para justificar más que nunca la necesidad de armamento nuclear”.

Mientras tanto, los países europeos vuelven a percibir a Rusia, tras el fin de la Guerra Fría, como su principal amenaza, temiendo que la caída de Ucrania bajo su órbita abra “el apetito ruso sobre otros países de Europa oriental”. La actitud de Washington ante el conflicto, que no considera perjudicial para su propia seguridad nacional, sumado a otros acontecimientos como las crecientes tensiones por aumentar la influencia en Groenlandia y el Ártico, ha dañado la confianza entre ambos lados del Atlántico. Ante esta situación, Fidel Sedagorta prevé que la guerra en Ucrania seguirá representando la amenaza central a la que se enfrenta Europa, al menos en el corto plazo: “A día de hoy es más probable una paz frágil y un conflicto congelado sin solución definitiva que un acuerdo de paz que proporcione estabilidad y sea sostenible en el tiempo”.

Estos eventos vuelven a poner en el centro de la mesa el debate sobre la dependencia de Europa de los estadounidenses y la Alianza Atlántica y la necesidad de organizar una defensa europea más allá del marco de la Unión, pues excluiría a importantes países que no forman parte de la UE como Noruega, Reino Unido o Turquía.

Desplazando el foco hacia Asia Pacífico, la intención histórica de China de anexionar la isla de Taiwán, que cuenta con la protección de Estados Unidos, se sitúa como el conflicto más peligroso que se podría desatar entre las dos potencias, que ya compiten en materia tecnológica y comercial. Otro punto clave en la región es la negación de India a reconocer la mediación norteamericana en sus tensiones con Pakistán, lo que ha supuesto un importante desacuerdo entre Narendra Modi, primer ministro de la India, y Donald Trump, derivando en un acercamiento del gobierno indio hacia China.

Para terminar, Sendagorta concluyó su intervención señalando, en primer lugar, que la competencia con China será cada vez más encarnizada en el campo tecnológico, aunque con cautela para no escalar a un conflicto militar. En segundo lugar, que la debilidad europea ha quedado manifiesta ante la amenaza rusa y la dependencia transatlántica. Y, finalmente, que el repliegue de Estados Unidos va más allá del presidente norteamericano, pues se aprecia en la sociedad estadounidense un cierto cansancio de “llevar el peso de la púrpura”. La sesión finalizó con un debate enriquecedor sobre los desafíos actuales y futuros, en el que se abordaron preguntas sobre temas como el acercamiento entre India, Rusia y China en el plano estratégico, el papel de América Latina o África o la previsión sobre cómo afectará la Inteligencia Artificial a las cuestiones de seguridad global.

Mireya Domínguez