El pasado 10 de julio de 2025, INCIPE celebró una sesión virtual titulada “Cumbre de la Haya: La OTAN y su compromiso con la seguridad colectiva”, una cita clave que marca un momento decisivo en la evolución de la Alianza Atlántica. La ponencia estuvo a cargo de Carmen Romero, directora de Política de Seguridad de la OTAN desde julio de 2024. La sesión fue presentada por Ricardo Díez-Hochleitner, secretario general de INCIPE, y moderada por Vicente Garrido, director general de la Fundación, quien condujo la ronda de preguntas tras la intervención.

Carmen Romero cuenta con una reconocida trayectoria profesional tanto en el periodismo internacional como en la diplomacia multilateral. Licenciada en Periodismo y Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, inició su carrera como periodista en la Agencia EFE, destacando como corresponsal en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, así como en sus delegaciones en Moscú y París. Posteriormente, fue corresponsal de defensa y asuntos exteriores ante la Unión Europea y la OTAN, siendo enviada especial en Irak y Afganistán. En 2004 se incorporó a la OTAN, donde ha desempeñado cargos clave como portavoz adjunta, jefa del servicio de prensa y, durante casi ocho años, vicesecretaria general adjunta de Diplomacia Pública. Su trabajo ha sido reconocido con diversos premios, entre ellos el Premio Bernardo Álvarez Manzano de la Asociación de Periodistas de Defensa de España.

Durante su intervención, Romero realizó un detallado repaso de los principales acuerdos adoptados en la reciente Cumbre de la Haya, subrayando su carácter histórico y transformador. Destacó que los 32 países miembros acordaron un reparto más equitativo de las responsabilidades para la defensa colectiva: Europa y Canadá asumirán un mayor peso en la seguridad convencional, mientras que Estados Unidos mantendrá su papel como principal garante de la disuasión nuclear, imprescindible para prevenir cualquier uso de armas nucleares.

Este acuerdo responde a la creciente complejidad del entorno geopolítico, marcado por una guerra a gran escala en Ucrania y por amenazas híbridas y no convencionales cada vez más sofisticadas. Romero también destacó el compromiso firme de la Alianza con el control internacional de armamento y el respeto al Tratado de No Proliferación Nuclear.

Un punto clave de la Cumbre fue el impulso a la industria de defensa, con la eliminación de barreras comerciales y el fomento de alianzas estratégicas con la Unión Europea, Ucrania y socios del Indo-Pacífico. En el Foro de la Industria de Defensa, que se celebró en paralelo a la Cumbre, se firmaron nuevos proyectos industriales multinacionales para aumentar la capacidad productiva y evitar subidas de precios en el sector, así como acuerdos para almacenar materias primas críticas y promover la innovación tecnológica, incluyendo la colaboración con países como Australia.

Romero subrayó que fortalecer la industria de defensa no solo es crucial para la seguridad colectiva, sino que también representa una oportunidad económica para crear empleo y dinamizar las economías de los países aliados. La cooperación entre la OTAN y la Unión Europea es hoy más intensa y efectiva que nunca.

Otro eje fundamental fue el compromiso renovado con el apoyo a Ucrania, que este año ha recibido más de 35 000 millones de euros en asistencia de seguridad. Esta contribución se está repartiendo de manera más equilibrada, con Europa y Canadá aumentando su aportación. Carmen Romero señaló que el objetivo no es prolongar el conflicto, sino fortalecer a Ucrania para que pueda negociar una paz justa y duradera desde una posición sólida, y disuadir futuros ataques.

En el plano global, Romero destacó la creciente amenaza que representa la alianza estratégica entre Rusia, China, Corea del Norte e Irán. Subrayó la expansión del arsenal nuclear chino, la participación de soldados norcoreanos en el conflicto europeo, y el apoyo de Irán a Rusia mediante drones, además de la preocupación por el terrorismo persistente y las amenazas híbridas y cibernéticas que afectan a infraestructuras críticas en Europa.

En el último bloque de su intervención, Carmen Romero dedicó un espacio a la agenda del sur, un área prioritaria para la OTAN, donde se están fortaleciendo las relaciones con organizaciones regionales como la Unión Africana y el Consejo de Cooperación del Golfo, entre otros. Como muestra de este compromiso, se anunció la próxima apertura de una oficina de enlace en Ammán, Jordania, que reforzará la presencia de la Alianza Atlántica en la región y facilitará el diálogo y la cooperación.

Romero concluyó destacando que la Cumbre de La Haya marca el inicio de una ambiciosa agenda política y militar para los próximos doce meses, que deberá ser evaluada en la siguiente reunión de líderes en Ankara en 2026. La sesión cerró con un debate enriquecedor sobre los desafíos actuales y futuros de la Alianza Atlántica, donde se abordaron preguntas sobre temas como las interconexiones energéticas, la seguridad cooperativa y el fortalecimiento de la industria de defensa.

Aranzazu Álvarez