Actualmente África se encuentran, según el último informe del Banco Mundial, con una tasa crecimiento que llega hasta el 5,2% producto del incremento en las inversiones en recursos naturales e infraestructura y del gasto familiar. Este crecimiento es mayor en los países ricos en recursos naturales, como Sierra Leona y la República Democrática del Congo. En Costa de Marfil se mantiene estable y Malí está comenzando a recuperarlo, gracias a las mejoras en la estabilidad política y la seguridad. Por otro lado, los países que no cuentan con grandes riquezas naturales, en particular Etiopía y Rwanda, también registraron un sólido crecimiento económico en el pasado año. A pesar de este crecimiento, África sigue siendo el continente con más países subdesarrollados del mundo. Veintisiete estados del continente africano se encuentran en situación de subdesarrollo de un total de cuarenta y ocho en todo el planeta.
De forma positiva, día a día, los Estados Africanos trabajan cada vez más de una forma estructurada y conjunta, apoyados por un sector bancario cada vez más complejo que facilita la solidez de los sistemas democráticos. Actualmente, veintisiete estados africanos cuentan con una democracia, entre los cuales algunos se encuentran tutelados por las élites que de cada país y con las que trabajan en la lucha contra la radicalización y la mejora de la calidad de vida.
España, por su parte, cuenta con numerosos proyectos dirigidos hacia África como parte de su Política Exterior entre los que destaca el establecimiento de una gran red diplomática de 22 Embajadas en África Subsahariana y 750 efectivos militares en misiones de Paz. El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reafirmó su apoyo en la Cumbre Africana celebrada en julio de 2014, en la que manifestó que si España entraba en el Consejo de Seguridad en 2015 apoyaría activamente la incorporación de países africanos al Consejo de Seguridad.
A este respecto, cabe destacar que el 70% de los temas tratados en el propio Consejo de Seguridad abarcan temas sobre el continente africano y mayoritariamente respecto a tres áreas geográfica: el Sahel, los Grandes Lagos y el Cuerno de África, donde el principal problema es que los gobiernos no satisfacen las necesidades básicas de la población. En el Sahel se ha creado el G-5 formado por los cinco países que componen la región y con el objetivo de coordinar y realizar un seguimiento de las políticas de desarrollo y seguridad.
En cuanto a las regiones del Cuerno de África y los Grandes Lagos, ha florecido una gran preocupación debido a una falta de estabilidad en países como Somalia y Sudan del Sur. Como respuesta se han formado gobiernos con una organización de carácter federal y creado para las próximas elecciones dos cámaras de gobierno: una formada por los clanes y otra por miembros de las regiones.
Otros de los aspectos fundamentales de la Política Exterior española para el continente africano es la cooperación al desarrollo, que actualmente se encuentra centrada de forma prioritaria en 6 países: Senegal, Mali, Niger, Etiopía, Guinéa Ecuatorial y Mozambique. España mantiene un modelo de interlocución con países africanos y forma parte tanto del Proceso de Rabat como en el Proceso de Jartum. Por otro lado, España mantiene unas sólidas relaciones económicas y comerciales con numerosos países del continente, con 48.000 empresas españolas que cooperan con empresas africanas y, además, otras 1.500 empresas españolas que se encuentran actualmente asentadas en países africanos.
El Desayuno de Trabajo contó con la presencia de miembros de diversos sectores entre los que destacan cuerpo diplomático, militares y académicos, entre otros. Para finalizar el encuentro se dio paso a un turno de intervenciones entre los asistentes donde se pusieron de relieve distintas perspectivas, sobre todo a nivel de los posibles resultados de las futuras acciones en la política exterior de España en el continente africano y la situación actual de diferentes conflictos armados.
Martina Ros


